Guía para empezar · Capítulo 5 de 6
Qué setas recoger y cuáles dejar en el monte
La pregunta más importante de esta guía no es dónde encontrar setas, sino cuáles llevarse. Cuando empiezas, la respuesta es sencilla: muy pocas, y solo las que conoces sin ninguna duda.
Empieza con dos o tres especies
Nadie aprende todas las setas de golpe. Elige dos o tres especies que salgan en tu zona y apréndelas bien: su bosque, su época, su aspecto de joven y de vieja. No añadas otra hasta conocer la anterior de verdad. Así se empieza y así siguen haciéndolo los que llevan décadas saliendo.
La mejor manera de aprender es en el monte, con alguien que sepa. Las sociedades micológicas organizan salidas y, en otoño, exposiciones y sesiones abiertas donde se puede llevar lo recogido para que lo revise un experto. Una buena guía de campo ayuda, pero no sustituye a unos ojos con experiencia.
No te fíes de una aplicación
Las aplicaciones que reconocen setas por una foto son útiles para curiosear y para aprender nombres. Pero se equivocan, y a veces con mucha seguridad. Una foto no enseña el olor, la textura ni la base enterrada, que es donde muchas veces está la diferencia. Nunca comas una seta porque te lo diga el móvil, ni por una foto que alguien te haya confirmado por internet.
Las que se quedan en el monte
- Las que no conoces con total seguridad. Si quieres saber qué son, llévate una aparte, entera, para preguntarlo.
- Los botones y los huevos. Las setas muy jóvenes, todavía cerradas, no se pueden identificar con seguridad: en esa fase se confunden setas comestibles con otras mortales.
- Las pasadas. Blandas, mojadas, con gusanos o con mal olor. Una seta buena pero en mal estado también intoxica.
- Las de sitios contaminados. Cunetas de carreteras, alrededores de fábricas o de vertederos, campos tratados con productos químicos. Las setas acumulan lo que hay en el suelo.
- Las protegidas. Algunas comunidades protegen especies concretas; infórmate de las de tu zona.
- Las que sobran. Todo lo que no vayas a comer en uno o dos días.
Las que tienen dobles peligrosos
Algunas de las setas más apreciadas se parecen a otras tóxicas o mortales: el gurumelo, la seta de San Jorge, la oronja, el rebozuelo, la colmenilla o el boletus. No las elijas como tus primeras especies si no tienes a alguien al lado que te enseñe a distinguirlas en el monte. En la sección de setas venenosas tienes cuáles son sus dobles y por qué no damos trucos para separarlas.
Nunca mezcles en la cesta
Una seta dudosa no va con las demás, ni siquiera un momento. Un trozo de una especie mortal que se rompe y se queda entre las buenas basta para echar a perder toda la cesta. Por eso llevas la bolsa de papel aparte.
Todos los capítulos
- Permisos y normas
- Qué llevar
- Dónde y cuándo
- Cómo recoger
- Qué recoger y qué dejar
- De vuelta a casa