Guía para empezar · Capítulo 4 de 6
Cómo recoger setas sin dañar el bosque
Lo que metes en la cesta es solo una pequeña parte de la seta. Cómo la recoges decide si ese rincón del bosque volverá a dar setas el año que viene.
Lo que ves es solo el fruto
La seta vive bajo tierra, en forma de micelio: una red de hilos finísimos que se extiende por el suelo, a veces durante décadas, unida a las raíces de los árboles. Lo que asoma es su fruto, que sale unos días para soltar esporas y desaparece. Recoger ese fruto no mata al hongo, igual que coger una manzana no mata al manzano. Lo que sí lo daña es remover el suelo, pisotearlo una y otra vez o llevarse todo sin dejar nada.
Cortar o girar
Las dos maneras valen. Puedes cortar la seta por la base con la navaja o sacarla girándola con suavidad, sin arrancar tierra. Lo importante es lo que haces después: tapar el hueco con la tierra y las hojas que había, para que el micelio no se quede al aire y se seque.
Hay una excepción: si coges una seta que no conoces para que te la identifiquen, sácala entera, con la base. Muchas veces lo que decide si una seta es comestible o mortal está justo ahí, en la parte que se queda enterrada.
Deja las pequeñas y las viejas
Las setas muy pequeñas todavía tienen que crecer, y además son más difíciles de identificar. Las viejas y abiertas ya no están buenas para comer, pero están soltando esporas: dejarlas es sembrar. Coge las que están en su punto y solo las que vayas a comer. No hace falta llegar al cupo.
No remuevas el suelo
Nada de rastrillos, ni de levantar el musgo o la hojarasca a patadas para ver qué hay debajo. Esa capa es la casa del micelio. Camina con cuidado, no pises una y otra vez el mismo corro y, cuando puedas, aprovecha las sendas.
Las que no te llevas, déjalas en pie
Patear las setas que no se comen es una costumbre tan extendida como absurda. Las venenosas también tienen su papel en el bosque: descomponen la madera y la hojarasca, alimentan a animales e insectos y ayudan a los árboles. Y el que viene detrás quizá quiera verlas o fotografiarlas.
Respeta el monte y a quien vive de él
- Deja las puertas y cancelas como estaban, y respeta al ganado.
- Aparca sin cortar pistas ni caminos; por ellos pasan los vecinos y los servicios de emergencia.
- Llévate tu basura, y si puedes, alguna que no sea tuya.
- Nada de fuego, y cuidado con los cigarros: el otoño seco también quema.
- Si hay carteles de batida de caza, respétalos: por tu seguridad y por la de todos.