Guía para empezar · Capítulo 3 de 6
Dónde y cuándo buscar setas
Buscar setas no es pasear mirando al suelo esperando la suerte. Cada especie tiene su bosque y su momento, y aprender a leer las dos cosas es lo que separa una cesta vacía de una buena mañana.
Cada seta tiene su árbol
Muchas de las setas más buscadas viven asociadas a las raíces de ciertos árboles: les dan agua y minerales a cambio de azúcares. Por eso cada una sale en un tipo de bosque y no en otro:
- El níscalo y las capuchinas, en los pinares.
- El boletus, en pinares, hayedos, robledales y castañares.
- El rebozuelo y las trompetas de los muertos, en los hayedos y robledales húmedos.
- La oronja, en castañares, robledales y encinares cálidos.
- El gurumelo, entre jaras y encinas del suroeste, en primavera.
- La trufa negra, bajo tierra, junto a encinas y robles de suelos calizos.
- La seta de San Jorge, en prados y bordes de bosque en primavera, y la seta de cardo, en campos y eriales junto al cardo corredor.
Si sabes qué árboles hay en un monte, ya sabes qué setas puedes esperar en él.
La lluvia y la espera
Las setas no salen el día que llueve. Hace falta una lluvia de las que empapan la tierra, y después una espera: normalmente entre una y tres semanas, según la especie y el tiempo que haga. Durante esos días el suelo tiene que guardar la humedad. Si sale el sol, sopla viento seco o hiela, la salida se aborta y no llega a verse nada.
Por eso una tormenta de verano rara vez basta, y una semana de lluvias suaves seguida de días templados y húmedos suele ser la mejor noticia del otoño.
La temperatura, la altitud y la ladera
En otoño, las setas despiertan cuando la tierra empieza a enfriarse. Por eso salen antes en la montaña y van bajando con las semanas hacia los valles. En primavera ocurre al revés: primero en las zonas bajas y soleadas, luego más arriba. Las laderas que miran al norte guardan mejor la humedad; las que miran al sur se secan antes, pero se templan antes en primavera.
Leer el monte cuando llegas
Busca en los bordes de los caminos y en los claros, donde entra algo de luz, entre el musgo y en la hojarasca húmeda. Muévete despacio y mira también a los lados, no solo delante de los pies. Si encuentras una, mira alrededor: muchas salen en grupo o en corro. Y apunta los buenos sitios: las setas suelen volver al mismo lugar año tras año.
Dónde te ayuda micomapa
Todo este cálculo, lluvia, humedad del suelo, temperatura, bosque y calendario de cada especie, es justo lo que hace el mapa cada noche para cada comarca de unos cinco kilómetros, con quince días de antelación. Eliges la seta, mueves el día y ves qué zonas se encienden. Es una previsión, no una promesa: te dice dónde merece la pena ir, y lo demás lo pones tú.