Guía para empezar · Capítulo 1 de 6
Permisos y normas para coger setas
El monte siempre tiene dueño y casi siempre tiene normas. Conocerlas antes de salir te ahorra una multa y, sobre todo, te permite volver: donde la recogida se hace bien, el bosque sigue dando setas año tras año.
Quién pone las normas
En España no hay una ley única para toda la recogida de setas. Los montes son competencia de las comunidades autónomas, y muchas tienen su propio decreto micológico. Dentro de cada comunidad, además, pueden poner sus condiciones los ayuntamientos, los dueños de los montes y los parques naturales. Por eso lo que vale en un valle puede no valer en el de al lado, aunque estén a veinte kilómetros.
Cuándo hace falta permiso
En muchos montes la recogida está regulada: se acotan zonas y hace falta un permiso para entrar a buscar. Suele haberlos por un día, por un fin de semana o por toda la temporada, y casi siempre son más baratos para los vecinos. Castilla y León es el ejemplo más conocido, con buena parte de sus montes regulados, pero hay zonas acotadas en muchas otras comunidades.
Hay que distinguir dos cosas. Recoger para comer en casa es la recogida recreativa, la de casi todo el mundo. Recoger para vender es comercial y exige permisos específicos, y a veces un registro. Si solo vas a llenar la cesta para ti, lo que te interesa es el primer caso.
Y hay dos lugares que conviene tener claros:
- Las fincas privadas. Las setas son del dueño del terreno. Sin su permiso, no se recogen, aunque no haya vallas ni carteles.
- Los espacios protegidos. Parques naturales, reservas y otras zonas con protección suelen tener normas propias, más estrictas, y en algunas la recogida está prohibida.
Los cupos y las prohibiciones más habituales
Cada norma es distinta, pero casi todas coinciden en lo básico:
- Un cupo por persona y día, normalmente de unos pocos kilos. Es más que suficiente para comer, y es lo que protege al monte de quien viene a arrasar.
- Nada de rastrillos ni herramientas que levanten el suelo o la hojarasca. Destruyen el micelio, la parte de la seta que vive bajo tierra.
- Recipientes que dejen pasar el aire, como las cestas. Algunas normas prohíben expresamente las bolsas de plástico.
- Horarios y temporadas. Algunas normas prohíben recoger de noche o cierran zonas en ciertas épocas.
- Especies protegidas. En algunas comunidades hay setas que no se pueden recoger.
Cómo saber qué rige en tu zona
Pregunta antes de ir. El ayuntamiento del pueblo, la web de medio ambiente de la comunidad autónoma o la oficina de turismo te dirán si el monte está acotado y dónde se saca el permiso; muchos ya se compran por internet. En el terreno, fíjate en los carteles de las entradas de las pistas: los montes regulados suelen estar señalizados. Y las sociedades micológicas de la zona conocen las normas mejor que nadie.
Qué pasa si no las respetas
Los agentes medioambientales pueden revisar tu cesta y tu permiso, y las multas existen. Pero la razón de fondo para respetar las normas es otra: en muchos pueblos las setas son un ingreso que ayuda a mantener el monte y a la gente que vive en él. Recoger con permiso es también una forma de que ese bosque siga ahí la próxima temporada.
Todos los capítulos
- Permisos y normas
- Qué llevar
- Dónde y cuándo
- Cómo recoger
- Qué recoger y qué dejar
- De vuelta a casa