Cómo lo sabemos
Leer el bosque antes de que hable
Una salida de setas parece un milagro de una mañana. No lo es. Se prepara durante semanas, bajo tierra, siguiendo reglas que la ciencia lleva décadas estudiando. micomapa las aplica cada noche sobre cada comarca.
Lo que pasa bajo tus pies
El micelio vive todo el año escondido en el suelo, entre las raíces de los pinos y las hayas. Espera. Cuando llega una lluvia de las que empapan, se pone en marcha; si la tierra guarda esa humedad y la temperatura baja hasta el punto justo del otoño, al cabo de una o dos semanas empuja hacia arriba lo que tú vas a encontrar. Si el suelo se seca antes, si hiela, si el calor no se ha ido, la salida se aborta y no lo sabrás nunca. Salvo que alguien lo esté mirando.
Lo que miramos nosotros
Cada noche recogemos, para cada zona del mapa, lo que ha llovido en los últimos dos meses, cómo está de húmeda la tierra a la profundidad donde vive el micelio y a qué temperatura está, hoy y en los próximos siete días. Lo cruzamos con el bosque que hay en cada zona, con su altitud y con el calendario de cada especie. De ahí sale un único número, de 0 a 100, que te dice cuánto se parece esta semana a las que preceden a una buena salida.
Por qué te puedes fiar
El modelo no está inventado: recoge lo que la investigación micológica europea ha ido demostrando en los últimos treinta años sobre lluvia, humedad, temperatura y fructificación, y lo aplica con datos meteorológicos de calidad profesional. Y es honesto: cuando el bosque no está listo, el mapa está gris. Preferimos un gris que acierta a un rojo que decepciona.
Lo que nunca haremos
Señalar un punto. micomapa habla de comarcas de unos cinco kilómetros, nunca de un claro ni de un camino. Lo que encuentres allí dentro es tuyo y de nadie más. Tampoco identificamos setas: lo que te llevas a casa lo decide tu ojo, o el de alguien que sepa.